Un buen amigo ha entrado en una etapa de romanticismo absoluto en la cual solo piensa en encontra ra su princesa, con zapato de cristal, historia de amor, magia etc... lo que no significa que deje de salir , follar, ligar o conocer chicas que no lo son, pero que durante la noche de marras, pueden llegar a serlo.
Las historias de amor existen, las hay a puñados a nuestro alrededor pero (como todo en esta vida) solo las vemos en los demás.
Vamos, quien tiene el pelo liso, lo quiere rizado, por muy bonito pelo liso que tenga.
Pues eso, ahora le ha dado por ver películas románticas a todas horas y como me lo cuenta y en el fondo el dice que soy otra romántica, pues ahí voy a tragármelas y me pego unas lloreras que no son normales. Madre mina.
Vivan las películas moñas, con besos, romances, casualidades, reconciliaciones, vivan que vivan.
Normalmente al día siguiente estoy mala del estomago. (porque la noche anterior me emborracho a ver si una calabaza se convierte en un ferrari)
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